jueves, 22 de abril de 2010

Poema de Thayumanayar

"Puedes gobernar un elefante loco;
Puedes cerrar la boca del oso y del tigre;
Puedes cabalgar en un león;
Puedes jugar con la cobra
Por medio de la alquimia, podrás ganarte la vida;
Puedes vagar por el universo sin ser conocido;
Puedes hacer tus vasallos de los dioses;
Puedes conservarte siempre joven;
Puedes caminar en el agua y vivir en el fuego;


Pero gobernar la mente es mejor, y mas dificil"

lunes, 19 de abril de 2010

SUTRA 3

Parambrahma hace emerger la creacion, la Naturaleza inerte (Prakriti). Del Om (Pranava, el Verbo, la manifestacion de la Fuerza Omnipotente), proviene Kala, el Tiempo; Desa, el Espacio; y Anu , el Atomo (la estructura vibratoria de la creacion).


El Verbo, Amen (Om), es el princpio de la Creacion.



La Fuerza Omnipotente (la Repulsion y su expresion complementaria, la Fuerza de Atraccion, el Sentir Omnisciente o amor) se manifiesta como el Verbo, Amen , Om. En sus diferentes aspectos, Om introduce el concepto del cambio - que implica Tiempo (Kala) - en la Eternidad Inmutable; y la idea de la separacion - que implica Espacio (Desa) - en la Eternidad Indivisible.




Las Cuatro Ideas: el Verbo, el Tiempo, el Espacio y el Atomo.

El efecto derivado de estas manifestacinoes es el concepto de particulas: los innumerables atomos (patra o anu). Estos cuatro aspectos - el Verbo, el Tiempo, el Espacio y el Atomo - no son, por lo tanto, sino una misma cosa: en esencia, solamente ideas.

Tal manifestacion del Verbo (al convertirse en carne o materializarse externamente) crea este mundo visible. Asi pues, el Verbo, el Amen u Om - siendo la manifestacion de la Eterna Naturaleza del Padre Todopoderoso o de su mismo Ser - es inseparable de Dios y no es otra cosa que El mismo (al igual que el poder de quemar es inseparable del fuego y no otra cosa que el fuego mismo).

Ver Apocalipsis 3:14 y San Juan 1:1,3,14.

"He aqui el Amen, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creacion de Dios. "

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios... Todas las cosas por el fueron hechas, y sin el nada de lo que ha sido hecho, fue hecho...Y aquel Verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros"



Swami Sriyukteswar
La ciencia sagrada

Samadhi: “Una experiencia de Consciencia Cósmica”

Durante mucho tiempo, Mukunda (más tarde Yogananda), buscaba el éxtasis divino, la unión con Dios.
Varias veces intentó huir a los Himalayas, donde tantos Santos han encontrado a Dios. Pero sus intentos no le llevaron hasta lo que él quería.
En la tierra de Ranbajpur, el “santo que no duerme” , Ram Gopal Muzumdar, le confirmó lo que su propio maestro le dijo a Yogananda antes de marchar a los Himalayas: la realización de Dios le llegaría a su debido tiempo, a través de su maestro.
Así pues, al poco tiempo de volver a la hermita de Sri Yukteswar, Yogananda fue bendecido por el toque divino de su gurú, experimentando el ansiado Samadhi:

“Pobre muchacho, las montañas no pudieron darte lo que deseabas”. El Maestro hablaba cariñosamente, confortadoramente. Su tranquila mirada era insondable. “Los deseos de tu corazón deben ser satisfechos”.
Sri Yukteswar pocas veces se permitía los enigmas; yo estaba desconcertado. Golpeó levemente mi pecho por encima del corazón.
Mi cuerpo quedó inmóvil, paralizado; la respiración salió de mis pulmones como si hubiera sido atraída por un inmenso imán. La mente y el alma perdieron instantáneamente sus límites físicos y corrieron hacia fuera desde cada uno de mis poros como una fluida y penetrante luz. La carne estaba como muerta, aunque en mi penetrante conciencia sabía que jamás había estado tan vivo. El sentido de identidad ya no estaba estrechamente confinado a un cuerpo, sino que abrazaba todos los átomos circundantes. La gente de las calles distantes parecía moverse suavemente por mi propia y remota periferia. Las raíces de las plantas y de los árboles eran visibles a través de la tenue transparencia del suelo; distinguía el flujo interno de su savia.
Todo alrededor se presentaba desnudo ante mí. Mi visión frontal ordinaria se había transformado en una vasta visión esférica, que podía percibir todo a la vez. Desde la parte posterior de mi cabeza veía a los hombres que paseaban por Rai Ghat Road y vi una vaca blanca que se aproximaba despacio. Cuando llegó frente a la puerta abierta del asrham, la observé con los dos ojos físicos. Cuando pasó, continué viéndola claramente tras la tapia de ladrillo.
Todos los objetos que entraban en mi mirada panorámica temblaban y vibraban como rápidas películas. Mi cuerpo, el del Maestro, el patio de columnas, los muebles y el suelo, los árboles y la luz del sol, se agitaban un momento violentamente, hasta que todo se mezclaba en un mar luminiscente, tal como los cristales de azúcar, echados en un vaso de agua, se disuelven al ser agitados. La luz unificadora alternaba con formas materializadas; metamorfosis que ponía al descubierto la ley de causa y efecto de la creación.
Un océano de júbilo rompía en las tranquilas e infinitas orillas de mi alma. Comprendí que el Espíritu de Dios es dicha inagotable; su cuerpo está formado por innumerables tramas de luz. En mi interior oleadas de gloria comenzaron a envolver ciudades, continentes, la tierra, los sistemas solar y estelar, las tenues nebulosas y los flotantes universos. Todo el cosmos, suavemente iluminado, como una ciudad vista a lo lejos por la noche, brillaba con luz trémula en la infinitud de mi ser. El perfil global, fuertemente grabado, se desvanecía un poco en los bordes más lejanos; allí pude ver un suave resplandor que jamás disminuía. Era indescriptiblemente sutil; el cuadro planetario estaba hecho de luz más burda.
La propagación divina de rayos brota de una Fuente Eterna, resplandece en las galaxias, se transfigura en auras inefables. Una y otra vez vi los haces de luz creativa condensarse en constelaciones, después resolverse en capas de llamas transparentes. Por medio de una reversión rítmica, sextillones de mundos pasaron a brillo diáfano; el fuego se convirtió en el firmamento.
Supe que el centro del Empíreo residía en un punto de la percepción intuitiva de mi corazón. Y que el esplendor que irradiaba era emitido desde mi núcleo a cada parte de la estructura universal. La gozosa amrita, el néctar de la inmortalidad, latía en mí con la fluidez del mercurio. Oí la voz creadora de Dios resonando como OM, la vibración del Motor Cósmico.
De pronto la respiración volvió a mis pulmones. Con una decepción casi insoportable, comprendí que mi inmensidad infinita había desaparecido. De nuevo estaba limitado a la humillante jaula de un cuerpo, a la que el Espíritu no se acomoda fácilmente. Como un hijo pródigo, había huído de mi hogar macrocósmico y me había encarcelado en un estrecho microcosmos.
Mi gurú estaba quieto, de pie ante mí; me dejé caer a sus sagrados pies, en agradecimiento por la experiencia de conciencia cósmica que había anhelado apasionadamente durante tanto tiempo. Me levantó y habló con calma, modestamente.


jueves, 15 de abril de 2010

SUTRA 2


En Él (Parambrahma) yace el origen de todo conocimiento y amor, la raiz de todo poder y gozo.

Prakriti o la Naturaleza de Dios.

La Fuerza Todopoderosa (Shakti) -o en otros terminos, el Gozo Eterno (Ananda), en el cual se origina este mundo- y la Sensibilidad Omnisciente (Chit) que hace que este mundo sea consciente, demuestran la Naturalea (Prakriti) de Dios el Padre.

Como comprender a Dios.
Puesto que el hombre esta hecho a semejanza de Dios, al dirigir su atencion hacia el interior le es posible captar dentro de si mismo esa Fuerza y ese Sentir que son atributos exclusivos de su propio Ser. Aquella Fuerza Todopoderosa es su voluntad (Vasana) y el gozo (Bhoga) que la acompaña. Y aquel Sentir Omnisciente es su propia Conciencia (Chetana) que disfruta (Bhokta) de ese gozo.

Ver Genesis 1:27


"Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó."

Swami Sriyukteswar
La ciencia sagrada

domingo, 11 de abril de 2010

SUTRA 1



Parambrahma ( el Espiritu o Dios) es eterno, completo, sin principio ni fin. Es el Ser unico e indivisible.


El Padre eterno, Dios, Swami Parabrahma, es la unica substancia Real, Sat; es el todo en todo el universo.


Porque no es posible comprender a Dios

El ser humano cuenta con una fe eterna que le permite creer intuitivamente en la existencia de una Substancia, algunas de cuyas propiedades son las partes de este mundo visible que perciben los sentidos del oido, el tacto, la vista, el gusto y el olfato. En la medida en que el hombre se identifica con su cuerpo fisico, compuestao de las propiedades recien mencionadas, solo le es posible comprender - a traves de estos organos imperfectos - dichas propiedades y no asi la Substancia de la que forman parte. Es por ello que , a menos que se divinice, elevando su ser por sobre la creacion de la Oscuridad o Maya ( ilusion ), le es imposible al hombre de este mundo material comprender al Padre Eterno, Dios , y la unica Substancia del Universo.

Ver Hebreos 11:1 y San Juan 8:28.

"Es pues , la fe la certeza de lo que se espera, la conviccion de lo que no se ve"

"Les dijo, pues, Jesus: Cuando hayais levantado al Hijo del hombre, entonces conoceras que yo soy".





La ciencia sagrada,
Swami Sriyukteswar

Tu mayor bien recide en la conciencia espiritual


Debes entender en qué reside tu mayor riqueza. Dondequiera que estés, cualesquiera
que sean tus responsabilidades, tu mayor felicidad reside en la vida armoniosa a partir de las
ideas de Self-Realization. El bien y el mal no son creaciones del hombre, pero el
virtud sí. Estos son el resultado de tu aceptación del bien o del mal.


En la conciencia espiritual,
tu conciencia se dirige hacia el bien – hacia Dios. Recuerda estas simples premisas:



Controla los sentidos.
Gira estas cinco antorchas hacia tu interior durante la meditación.En ese silencio interior conocerás la belleza y la felicidad - más allá de la imaginación material que es Dios. Los sentidos no mantienen sus promesas de felicidad. Si tienes todo lo que quieres de este mundo, verás que aún deseas algo más; y tu felicidad será una esclava de tus posesiones. Para ser totalmente feliz y libre debes ser un hombre de renunciación - aquel que es el amo de sus sentidos y no está atado a sus pertenencias. La verdadera renunciación significa renunciar a la conciencia material en favor de la conciencia espiritual.



Controla tus hábitos y tu comportamiento.
Una vida de armonía espiritual - vivida en el contexto de un individuo, el ashram, la familia, la nación, el mundo- requiere una cooperación voluntaria con las normas de la buena conducta, y la comprensión y la cooperación con los demás. Las reglas de la armonía espiritual son más importantes que las de la armonía material.
Síguelas estrictamente. Sé tu propio juez. Si el veredicto es que has actuado erróneamente,debes corregirte. De otra forma, tu mala conducta actuará sobre ti como un boomerang. Aún mejor, guía tus acciones mediante la voz interior de la conciencia espiritual, para así no actuar mal.



Lleva una vida equilibrada.
Vive en armonía con las leyes divinas que gobiernan los deberes materiales y espirituales; la salud; la prosperidad y las relaciones humanas. No dejes a nadie fuera de tu amor. Mantén a todos en tu corazón y ellos te mantendrán en el suyo. Serás un rey en el trono, controlando su amor y influenciándoles para hacer el bien, no mediante la
fuerza, sino mediante el amor.





Paramahansa Yogananda
Romance Divino
El mundo interno controla el mundo externo

martes, 6 de abril de 2010

Puedes controlar tu destino



La mente es la creadora de todo. Es por ello que deberías dirigir tu mente en tal forma que solo cree el bien. Si te aferras a un determinado pensamiento, aplicando en ello tu fuerza de voluntad dinámica, dicho pensamiento llegará finalmente a manifestarse en forma externa y tangible. Y es así que, cuando eres capaz de utilizar tu voluntad con fines únicamente constructivos, te conviertes en el amo de tu propio destino.

Se han mencionado recientemente tres importantes vías a través de las cuales es posible activar la voluntad, tornándola verdaderamente dinámica: 1)elige una tarea sencilla o alguna actividad que jamás hayas dominado bien, y proponte desarrollarla en forma exitosa. 2) asegúrate de que tu elección haya recaído sobre algo factible y constructivo a la vez, rechazando toda idea de fracaso. 3) concéntrate en un solo objetivo, aplicando todas tus capacidades y aprovechando cuanta oportunidad se te presente para materializar tu propósito.

Mas debes siempre procurar obtener la certeza interior –nacida de la serena profundidad de tu mas intimo ser- de que lo que persigues es algo correcto, que te conviene conseguir, y que está de acuerdo con los designios divinos. Una vez obtenida dicha seguridad, puedes entonces aplicar toda la fuerza de tu voluntad para asl alcanzar tu objetivo, pero manteniendo siempre tus pensamientos concentrados en Dios: la fuente suprema de todo poder y de toda realización.


La ley del éxito. Paramahansa Yogananda